La calla destaca por su buena conservación y facilidad de manipulación, lo que permite mantener una excelente presentación en floristería.
Se recomienda conservarla en un ambiente fresco, utilizar agua limpia y manipular los tallos con cuidado para mantener su aspecto durante más tiempo.
Gracias a su resistencia y uniformidad, es una flor muy valorada para pedidos profesionales y trabajos florales de larga duración.